"Fui a visitarle cuando se estrenó 'Marnie la ladrona', en el 64, Tomamos una copa en su habitación. Recuerdo que íbamos a coger el ascensor para descender. Nos metimos dentro del elevador. Del piso 24 al 18, bajamos en silencio. En el piso 18, subier
on tres personas y se depositaron silenciosas dentro del ascensor. Repentinamente, Hitch se giró hacia mí y me dijo: 'Fue bastante horrible, yacía en un charco de sangre, estaba sangrando por la oreja, estaba sangrando por la nari..."y yo pensaba: '!De qué diablos me habla!'. Yo no tenia ni idea de lo que estaba hablando. Me sentí como un idiota, pero seguí escuchando. En el piso 15, subió más gente y Hitch continuó:
'Fue bastante desagradable, la verdad. Había sangre por las paredes, por el piso, en la bañera..." Entonces dije: '!Por Dios! !¿De qué está hablando?! !¿Qué es lo que ha pasado?!." En ese preciso momento se abrieron las puertas del ascensor . Las personas que estaban dentro y que no evitaron oir las palabras de Hitch se quedaron sin saber muy bien que hacer, querían oír lo que había ocurrido, la curiosidad resaltaba en sus expresiones. Hitch No dijo ni una palabra y tuvieron que salir todos del ascensor. Hitch salio justo detrás de ellos. Se apelotonaron todos allí, para escuchar...yo estaba totalmente perdido y le pregunte "¿Qué les dijo, Hitch?". Él Contestó: 'Oh, Nada, ésa es mi historia del ascensor"... Al parecer, se dedicaba a hacer eso en los ascensores"
Esta anecdota contada por un amigo de "Hitch" que la encontré como información extra en la película La ventana Indiscreta, es un estampa del caracter y genio del famoso cineasta. De cómo en aquel escenario pequeño podía llamar la atención de oídos curiosos y desarrollar un drama.
Dispuesto a emular aquella gracia me armé de valor y un poco de talento istriónico para probar en un ascensor de Lima, mi propia historia.
El escenario que elegí fue el de una galería de Gamarra. Ahí estarían las personas más corrientes de Lima. Me dije a mi mismo: 'Sin un vendedor de pomadas y brebajes es capaz de mantener en suspenso a toda una muchedumbre a su alrededor que esperan con curiosidad la fórmula secreta que les habia prometido, por que yo no??. El ascensor no era muy grande, cabían como máximo 12 personas y yo no estaría solo. Tenía a mi amiga con quien me desvolvía muy bien y me sentía cómodo. Mi otro aliado era la curiosidad del peruano, que poseía aquella tendencia a mirar y oir lo ajeno que quizá dió origen a la tan famosa chapa "sapo".En este ascensor debían haber sapos.
En mi mente había un dilema sobre qué y cómo abordaría dentro del ascensor a mi amiga y empezaría con el relato al estilo Hitch. ¿sería capaz de fingir por tanto tiempo?. Debía tomar una desición ya que la puerta del ascensor acababa de abrirse. Ingresamos dentro y de mis labios surgió lo primero que se me ocurrió (luego festjaría esta suerte):
"Fabi, has escuchado la historia del Elevador de Hitchckot", le pregunté en voz alta por que quería que oyera el resto de personas dentro que se dirigian al primer nivel.
"No, nunca, haber...cuéntame"
"Ok, te lo contaré. Se trata de un director famoso de cine que le gustaba bromear en los ascensores. Subía a uno con un amigo y le decía muy asustado: 'Fue horrible, había sangre sangreee" y la gente dentro del ascensor se interesaba por la historia y mientras subian más Hichckot seguía con el suspenso: "Había sangre por todos lados.."
on tres personas y se depositaron silenciosas dentro del ascensor. Repentinamente, Hitch se giró hacia mí y me dijo: 'Fue bastante horrible, yacía en un charco de sangre, estaba sangrando por la oreja, estaba sangrando por la nari..."y yo pensaba: '!De qué diablos me habla!'. Yo no tenia ni idea de lo que estaba hablando. Me sentí como un idiota, pero seguí escuchando. En el piso 15, subió más gente y Hitch continuó:'Fue bastante desagradable, la verdad. Había sangre por las paredes, por el piso, en la bañera..." Entonces dije: '!Por Dios! !¿De qué está hablando?! !¿Qué es lo que ha pasado?!." En ese preciso momento se abrieron las puertas del ascensor . Las personas que estaban dentro y que no evitaron oir las palabras de Hitch se quedaron sin saber muy bien que hacer, querían oír lo que había ocurrido, la curiosidad resaltaba en sus expresiones. Hitch No dijo ni una palabra y tuvieron que salir todos del ascensor. Hitch salio justo detrás de ellos. Se apelotonaron todos allí, para escuchar...yo estaba totalmente perdido y le pregunte "¿Qué les dijo, Hitch?". Él Contestó: 'Oh, Nada, ésa es mi historia del ascensor"... Al parecer, se dedicaba a hacer eso en los ascensores"
Esta anecdota contada por un amigo de "Hitch" que la encontré como información extra en la película La ventana Indiscreta, es un estampa del caracter y genio del famoso cineasta. De cómo en aquel escenario pequeño podía llamar la atención de oídos curiosos y desarrollar un drama.
Dispuesto a emular aquella gracia me armé de valor y un poco de talento istriónico para probar en un ascensor de Lima, mi propia historia.
El escenario que elegí fue el de una galería de Gamarra. Ahí estarían las personas más corrientes de Lima. Me dije a mi mismo: 'Sin un vendedor de pomadas y brebajes es capaz de mantener en suspenso a toda una muchedumbre a su alrededor que esperan con curiosidad la fórmula secreta que les habia prometido, por que yo no??. El ascensor no era muy grande, cabían como máximo 12 personas y yo no estaría solo. Tenía a mi amiga con quien me desvolvía muy bien y me sentía cómodo. Mi otro aliado era la curiosidad del peruano, que poseía aquella tendencia a mirar y oir lo ajeno que quizá dió origen a la tan famosa chapa "sapo".En este ascensor debían haber sapos.
En mi mente había un dilema sobre qué y cómo abordaría dentro del ascensor a mi amiga y empezaría con el relato al estilo Hitch. ¿sería capaz de fingir por tanto tiempo?. Debía tomar una desición ya que la puerta del ascensor acababa de abrirse. Ingresamos dentro y de mis labios surgió lo primero que se me ocurrió (luego festjaría esta suerte):
"Fabi, has escuchado la historia del Elevador de Hitchckot", le pregunté en voz alta por que quería que oyera el resto de personas dentro que se dirigian al primer nivel.
"No, nunca, haber...cuéntame"
"Ok, te lo contaré. Se trata de un director famoso de cine que le gustaba bromear en los ascensores. Subía a uno con un amigo y le decía muy asustado: 'Fue horrible, había sangre sangreee" y la gente dentro del ascensor se interesaba por la historia y mientras subian más Hichckot seguía con el suspenso: "Había sangre por todos lados.."
Mientas le narrava a mi compañera en el ascensor la historia acerca de un cineasta en un asensor pude apreciar cierta curiosidad de los presentes. Ese hecho me puso nervisoso y no podía inprovisar el siguiente paso. "¿La historia acabaría ahi?",me pregunte a mí mismo. En ese momento se abrió la puerta del 3 piso y mi amiga me sacó a empellones. Al salir, oí decir a un joven de alrededor 26 años : "Hey, termina con la historia, pues".
Lo había logrado, mi júbilo era notable y no hubiera funcionado si mi amiga no me hubiera sacado del brazo de aquella tribuna donde ya empezaba a sudar y mi improvisada historia se acercaba más al final. Fue una experiencia muy graciosa observar el comportamiento de la gente. Aquellos lugares cerrados donde nadie se habla y todos se miran, donde todo es silencio y rumor de ascensor pueden ser el escenario de una pequeña anecdota como la mía o quizá una investigación profesional acerca de lugares públicos. Pero, por ahora, esta es sólo mi pequeña historia del elevador.
Lo había logrado, mi júbilo era notable y no hubiera funcionado si mi amiga no me hubiera sacado del brazo de aquella tribuna donde ya empezaba a sudar y mi improvisada historia se acercaba más al final. Fue una experiencia muy graciosa observar el comportamiento de la gente. Aquellos lugares cerrados donde nadie se habla y todos se miran, donde todo es silencio y rumor de ascensor pueden ser el escenario de una pequeña anecdota como la mía o quizá una investigación profesional acerca de lugares públicos. Pero, por ahora, esta es sólo mi pequeña historia del elevador.
