CORACORA DESDE EUROPA?
CORACORA EN LAS LETRAS DE SOUZA?, NOOO
CORACORA EN LAS CANCIONES DE DINA PAUCAR?, TAMPOCO
CORACORA EN LA REPLICA DE LA IGLESIA DE COMAS?, PEOR
QUÍEN ME DICE DÓNDE ESTA CORACORA?
martes, 3 de noviembre de 2009
domingo, 1 de marzo de 2009
5 minutos de La Teta Asustada
El siguiente video es un adelanto de 5 minutos de la tan querida y famosa Teta asustada proxima a estrenarse el 13 de marzo. (fuente: cinencuentro)
La teta asustada / The Milk of Sorrow - 5 mins clip from TV Cultura on Vimeo.
La teta asustada / The Milk of Sorrow - 5 mins clip from TV Cultura on Vimeo.
sábado, 14 de febrero de 2009
De porqué me hubiera gustado nacer antes de la Internet
Nadie, absolutamente nadie ha decido nacer en esta época. Sin embargo, en algunos momentos de nuestra imperfecta vida, hemos albergado en nuestro secreto ser, el firme deseo de haber nacido antes. Y este es mi caso, ¿la razón? Pues me hubiera gustado haber nacidos unas décadas antes para no estar sometido al dominio de una computadora conectada a Internet.
Cuando mi padre trajo la computadora a mi casa, entró en nuestras vidas como algo positivo y práctico: no tendríamos que pagar altas sumas por una simple hoja impresa, y despejaríamos nuestras mentes haciendo dibujitos en Paint. Sin embargo, años más tarde mi computadora recibió, como si en toda su robótica vida estaría esperando por aquello, su complemento perfecto: La Internet. Desde el primer día en que recibimos al nuevo huésped en mi sala, todo cambió. La mesa de mi cuarto ya no era tan atractiva para estimular mi estudio, el mouse se convirtió en una llave mágica con poderes intergalácticos y poco a poco perdí el arte de escribir a lapicero, además, debo confesarlo, si en mi familia no fuéramos 4 las personas que luchamos para el uso de Internet, posiblemente habitaría en la red.
El problema no pasa solo por que Internet me resulta divertido. Tampoco responde a que no puedo vivir sin que no haya leído el último comentario en el hi5. Yo bien podría renunciar a todo aquello . Lo único que me obliga a siempre sumergirme en los mares informáticos es que todo el mundo tiene acceso a ello: todos se mantienen informados sobre lo que sucede en el mundo. Cada segundo, cada momento a través de la Internet uno se entera de las ultimas noticias, de hechos fabulosos y, por qué no, también del nuevo chisme del colegio, de la Universidad, del trabajo Todo ello provoca la sensación de aislamiento. Si no has revisado tu correo en una semana, luego es muy probable que no te hayas enterado de que hubo una reunión en casa de tu amiga a la cual iría la chica que te gusta, de que ya es muy tarde para acudir a la entrevista de trabajo de la empresa a la que mandaste una solicitud con tu curriculum adjunto.
Al dedicarle tanto tiempo a la Internet, uno va dejando de lado algunas prácticas. El mas grabe en mi caso fue la lectura tradicional en mi humilde mesa. Imagino a muchos que quisieran dedicarse el día completo a leer un libro o ponerse a escribir ininterrumpidamente sin los perjudiciales rayos del monitor, pero no, la computadora espera y no usarla genera la sensación de no aprovechar oportunidades.
¿Qué hubiera sido de algunos escritores si hubieran sido expuestos al uso de Internet?. Imaginen a Mempo Giardinelli seducido por una adolescente que conoció en el Chat de Terra, o imaginen a Borges dejando de lado su proyecto de Ficciones por ponerse a comentar en el Hi5 de una bailarina de tango. Imaginen también a Bryce Echenique copiando la tarea del colegio de un Blog. Por todas esas razones, me hubiera gustado nacer antes de la era del computador.
jueves, 12 de febrero de 2009
Días de Cortázar
Este jueves 25 de febrero se cumple un cuarto de ciclo de la muerte del argentino Julio Cortazar, un icono del relato corto y de la innovación en la literatura en general. Para la ocasión, por un lado, menciona El Dominical, “acaba de aparecer en España una edición de
Lujo de "Historias de cronopios y famas” con tres cuentos inéditos de la famosa obra. Por otro lado, en Cuba recuerdan que “en las noches habaneras, abriéndose paso entre periodistas, Julio Cortázar lograba trasladar su osamenta fosforescente a El gato tuerto. Ahora hay allí una silla vacía. Sin gustar de la frases huecas, de veras que cuando Julio se fue, nos quedamos más pobres” y es más memorable la impresión que Gabriel Garcia Marquez sintió al verlo:
“Era el hombre más alto que se podía imaginar, con una cara de niño perverso dentro de un interminable abrigo negro que más bien parecía la sotana de un viudo, y tenía los ojos muy separados, como los de un novillo, y tan oblicuos y diáfanos que habrían podido ser los del diablo si no hubieran estado sometidos al dominio del corazón” (El Dominical)
Lujo de "Historias de cronopios y famas” con tres cuentos inéditos de la famosa obra. Por otro lado, en Cuba recuerdan que “en las noches habaneras, abriéndose paso entre periodistas, Julio Cortázar lograba trasladar su osamenta fosforescente a El gato tuerto. Ahora hay allí una silla vacía. Sin gustar de la frases huecas, de veras que cuando Julio se fue, nos quedamos más pobres” y es más memorable la impresión que Gabriel Garcia Marquez sintió al verlo:“Era el hombre más alto que se podía imaginar, con una cara de niño perverso dentro de un interminable abrigo negro que más bien parecía la sotana de un viudo, y tenía los ojos muy separados, como los de un novillo, y tan oblicuos y diáfanos que habrían podido ser los del diablo si no hubieran estado sometidos al dominio del corazón” (El Dominical)
domingo, 8 de febrero de 2009
La Sangre de Truman Capote
Hace no mucho tiempo que me topé con la obra A Sangre fría. La adquirí en el Emporio de libros usados (libros que no huelen a nuevo pero que tienen el rastro de otros ojos y una que otra mancha) en Amazonas. Su lectura me permitió comprender la larga lista de posibilidades que ofrece el periodismo para contar un hecho. El siguiente texto es una crítica que me pidieron escribir en la Universidad, pero que se convirtió en un elogio.
¡Pobre Capote!
Sin duda alguna, una apreciación critica acerca de A sangre fría debe iniciar por señalar y aplaudir el colosal trabajo que sólo alguien paciente, meticuloso y genial como Truman Capote puede lograr. Es plausible no sólo por ser de tan difícil elaboración narrativa, sino por su profundidad. Capote se logra introducir, a través de los recuerdos y piezas redescubiertas y armadas, a la mente misma de los criminales Hickcot y Smith.
¿Cómo lograr este efecto en las páginas de su célebre obra? Pues hay sólo dos caminos: O vivir los sucesos narrados, o retroceder el tiempo a punta de sesudas rememoraciones. Capote, usó los dos caminos, logró retroceder el tiempo entrevistando, conversando, leyendo rumas enteras de archivos policiales, hilando la delgada y agazapada línea de aquel tiempo rasgado por un hecho sangriento. De seguro fue como desenterrar un cadáver aun latiendo. Y también vivió una buena parte de ellos, incluso logró modificar de algún modo el destino, imagino que fue como si el creador d
e una estatua haya podido apreciar a la figura viva a representar, charlar un poco con ella y ser luego el encargado de reconstruirla en piedra, en letras.
¡Pobre Capote!, ¡cómo habrá terminado su pulso de tanto escribir! ¡De cuántas formas habrá forzado a su cerebro para imaginar! ¡Cuántas arduas jornadas tuvieron sus ojos que soportar para traducir el tiempo en palabras, hojas, archivos, libros! Pero ¡Cuán grande y placentera satisfacción ha de haber sentido en el momento de tener en sus manos aquel primer ejemplar de un nuevo periodismo! Y si a su libro él lo llamó A sangre fría, yo podría asegurar que en sus páginas no sólo se encuentran la sangre del Sr. Clutier o de Nancy, sino también la propia sangre de Capote.
Este, más que una apreciación crítica, es un elogio de parte mía a A sangre fría, por haberme enseñado que el Periodismo no tiene fronteras. Que puede atravesar las barreras disciplinares de la literatura, el arte e incluso la filosofía. La viva muestra, creo yo, se encuentra en la última parte del libro, donde parece que Capote, sintiendo el leve rumor y vacío que siempre antecede al final de algo trascendental, dio un salto de la narración y decidió terminar A sangre fría con la siguiente escena:
“Yo me he alegrado también, Sue ¡Buena suerte- le gritó mientras ella desaparecía sendero abajo, una graciosa jovencita apurada, con el pelo suelto flotando, brillante.
Nancy hubiera podido ser una jovencita igual. Se fue hacia los árboles, de vuelta a casa, dejando tras de sí el ancho cielo, el susurro de las voces del viento en el trigo encorvado” (CAPOTE: 1980)
En aquella escena predomina la sinceridad, la impresión de Capote por percibir la esencia del tiempo, la sensación de ser testigo de un “pudo ser” y la conciencia de que el suceso, la noticia, no solo deja una huella en la memoria, sino también en el ambiente y el tiempo.
A los que que han leído la obra, les invito a que compartan su opinión y los que no, en Amazonas el libro no pasa de 7 soles.
¡Pobre Capote!
Sin duda alguna, una apreciación critica acerca de A sangre fría debe iniciar por señalar y aplaudir el colosal trabajo que sólo alguien paciente, meticuloso y genial como Truman Capote puede lograr. Es plausible no sólo por ser de tan difícil elaboración narrativa, sino por su profundidad. Capote se logra introducir, a través de los recuerdos y piezas redescubiertas y armadas, a la mente misma de los criminales Hickcot y Smith.
¿Cómo lograr este efecto en las páginas de su célebre obra? Pues hay sólo dos caminos: O vivir los sucesos narrados, o retroceder el tiempo a punta de sesudas rememoraciones. Capote, usó los dos caminos, logró retroceder el tiempo entrevistando, conversando, leyendo rumas enteras de archivos policiales, hilando la delgada y agazapada línea de aquel tiempo rasgado por un hecho sangriento. De seguro fue como desenterrar un cadáver aun latiendo. Y también vivió una buena parte de ellos, incluso logró modificar de algún modo el destino, imagino que fue como si el creador d
e una estatua haya podido apreciar a la figura viva a representar, charlar un poco con ella y ser luego el encargado de reconstruirla en piedra, en letras.¡Pobre Capote!, ¡cómo habrá terminado su pulso de tanto escribir! ¡De cuántas formas habrá forzado a su cerebro para imaginar! ¡Cuántas arduas jornadas tuvieron sus ojos que soportar para traducir el tiempo en palabras, hojas, archivos, libros! Pero ¡Cuán grande y placentera satisfacción ha de haber sentido en el momento de tener en sus manos aquel primer ejemplar de un nuevo periodismo! Y si a su libro él lo llamó A sangre fría, yo podría asegurar que en sus páginas no sólo se encuentran la sangre del Sr. Clutier o de Nancy, sino también la propia sangre de Capote.
Este, más que una apreciación crítica, es un elogio de parte mía a A sangre fría, por haberme enseñado que el Periodismo no tiene fronteras. Que puede atravesar las barreras disciplinares de la literatura, el arte e incluso la filosofía. La viva muestra, creo yo, se encuentra en la última parte del libro, donde parece que Capote, sintiendo el leve rumor y vacío que siempre antecede al final de algo trascendental, dio un salto de la narración y decidió terminar A sangre fría con la siguiente escena:
“Yo me he alegrado también, Sue ¡Buena suerte- le gritó mientras ella desaparecía sendero abajo, una graciosa jovencita apurada, con el pelo suelto flotando, brillante.
Nancy hubiera podido ser una jovencita igual. Se fue hacia los árboles, de vuelta a casa, dejando tras de sí el ancho cielo, el susurro de las voces del viento en el trigo encorvado” (CAPOTE: 1980)
En aquella escena predomina la sinceridad, la impresión de Capote por percibir la esencia del tiempo, la sensación de ser testigo de un “pudo ser” y la conciencia de que el suceso, la noticia, no solo deja una huella en la memoria, sino también en el ambiente y el tiempo.
A los que que han leído la obra, les invito a que compartan su opinión y los que no, en Amazonas el libro no pasa de 7 soles.
Etiquetas:
Libros,
Narrativa,
Nuevo+periodismo,
Truman Capote
viernes, 23 de enero de 2009
¿Un sismógrafo en un cuadro de arte?

"X un final (1) . Óleo sobre trupan Morales Mejía, Aldo Sandro. Fuente: http://elarequipeniaso.blogspot.com/2008/11/blog-post.html
En una visita al siempre acogedor Centro Cultural de España pude apreciar la exposición del XVII Concurso Nacional de Artistas Jóvenes. En esta exposición posé mi mirada en un cuadro en especial. Éste no me llamó la atención ni por sus colores, ni por sus formas. Simplemente había hallado en él– ayudado quizá por una exagerada imaginación o deseo de contar algo- una noticia futurista.
Resulta, pues, que en el cuadro cuya fecha exacta de elaboración ignoro, pero que es imposible que haya sido después de octubre del 2008 (en esta fecha se escribe la presentación del concurso), muestra una especie de páginas de cómic que inicia con la imagen de un periódico “Trome” que exhibe en primera plana la noticia titulada “Matones masacran tombos”.
Quizá por un capricho imaginario, me vino la idea de Tomas Mann quien hablaba de los escritores (artistas) como sismógrafos que anticipan cosas o que son, en palabras del escritor matemático Guillermo Martínez, "capaces de escuchar el rumor del futuro porque tienen una especie de sensibilidad exacerbada"
¿Aquel cuadro hecho antes del 2009 por el joven artista Aldo Morales Mejía anticipó la noticia del lamentable asesinato de dos policías en Pomac el martes 20 de enero?, me pregunté mientras exploraba posibilidades y encontraba que, por supuesto, la recurrencia en el Perú de estos hechos violentos, hacían poco posible mi hallazgo.
jueves, 2 de octubre de 2008
El ascensor de Hisckot
De cómo obtuve mi propia historia en un ascensor de Lima
"Fui a visitarle cuando se estrenó 'Marnie la ladrona', en el 64, Tomamos una copa en su habitación. Recuerdo que íbamos a coger el ascensor para descender. Nos metimos dentro del elevador. Del piso 24 al 18, bajamos en silencio. En el piso 18, subier
on tres personas y se depositaron silenciosas dentro del ascensor. Repentinamente, Hitch se giró hacia mí y me dijo: 'Fue bastante horrible, yacía en un charco de sangre, estaba sangrando por la oreja, estaba sangrando por la nari..."y yo pensaba: '!De qué diablos me habla!'. Yo no tenia ni idea de lo que estaba hablando. Me sentí como un idiota, pero seguí escuchando. En el piso 15, subió más gente y Hitch continuó:
'Fue bastante desagradable, la verdad. Había sangre por las paredes, por el piso, en la bañera..." Entonces dije: '!Por Dios! !¿De qué está hablando?! !¿Qué es lo que ha pasado?!." En ese preciso momento se abrieron las puertas del ascensor . Las personas que estaban dentro y que no evitaron oir las palabras de Hitch se quedaron sin saber muy bien que hacer, querían oír lo que había ocurrido, la curiosidad resaltaba en sus expresiones. Hitch No dijo ni una palabra y tuvieron que salir todos del ascensor. Hitch salio justo detrás de ellos. Se apelotonaron todos allí, para escuchar...yo estaba totalmente perdido y le pregunte "¿Qué les dijo, Hitch?". Él Contestó: 'Oh, Nada, ésa es mi historia del ascensor"... Al parecer, se dedicaba a hacer eso en los ascensores"
Esta anecdota contada por un amigo de "Hitch" que la encontré como información extra en la película La ventana Indiscreta, es un estampa del caracter y genio del famoso cineasta. De cómo en aquel escenario pequeño podía llamar la atención de oídos curiosos y desarrollar un drama.
Dispuesto a emular aquella gracia me armé de valor y un poco de talento istriónico para probar en un ascensor de Lima, mi propia historia.
El escenario que elegí fue el de una galería de Gamarra. Ahí estarían las personas más corrientes de Lima. Me dije a mi mismo: 'Sin un vendedor de pomadas y brebajes es capaz de mantener en suspenso a toda una muchedumbre a su alrededor que esperan con curiosidad la fórmula secreta que les habia prometido, por que yo no??. El ascensor no era muy grande, cabían como máximo 12 personas y yo no estaría solo. Tenía a mi amiga con quien me desvolvía muy bien y me sentía cómodo. Mi otro aliado era la curiosidad del peruano, que poseía aquella tendencia a mirar y oir lo ajeno que quizá dió origen a la tan famosa chapa "sapo".En este ascensor debían haber sapos.
En mi mente había un dilema sobre qué y cómo abordaría dentro del ascensor a mi amiga y empezaría con el relato al estilo Hitch. ¿sería capaz de fingir por tanto tiempo?. Debía tomar una desición ya que la puerta del ascensor acababa de abrirse. Ingresamos dentro y de mis labios surgió lo primero que se me ocurrió (luego festjaría esta suerte):
"Fabi, has escuchado la historia del Elevador de Hitchckot", le pregunté en voz alta por que quería que oyera el resto de personas dentro que se dirigian al primer nivel.
"No, nunca, haber...cuéntame"
"Ok, te lo contaré. Se trata de un director famoso de cine que le gustaba bromear en los ascensores. Subía a uno con un amigo y le decía muy asustado: 'Fue horrible, había sangre sangreee" y la gente dentro del ascensor se interesaba por la historia y mientras subian más Hichckot seguía con el suspenso: "Había sangre por todos lados.."
on tres personas y se depositaron silenciosas dentro del ascensor. Repentinamente, Hitch se giró hacia mí y me dijo: 'Fue bastante horrible, yacía en un charco de sangre, estaba sangrando por la oreja, estaba sangrando por la nari..."y yo pensaba: '!De qué diablos me habla!'. Yo no tenia ni idea de lo que estaba hablando. Me sentí como un idiota, pero seguí escuchando. En el piso 15, subió más gente y Hitch continuó:'Fue bastante desagradable, la verdad. Había sangre por las paredes, por el piso, en la bañera..." Entonces dije: '!Por Dios! !¿De qué está hablando?! !¿Qué es lo que ha pasado?!." En ese preciso momento se abrieron las puertas del ascensor . Las personas que estaban dentro y que no evitaron oir las palabras de Hitch se quedaron sin saber muy bien que hacer, querían oír lo que había ocurrido, la curiosidad resaltaba en sus expresiones. Hitch No dijo ni una palabra y tuvieron que salir todos del ascensor. Hitch salio justo detrás de ellos. Se apelotonaron todos allí, para escuchar...yo estaba totalmente perdido y le pregunte "¿Qué les dijo, Hitch?". Él Contestó: 'Oh, Nada, ésa es mi historia del ascensor"... Al parecer, se dedicaba a hacer eso en los ascensores"
Esta anecdota contada por un amigo de "Hitch" que la encontré como información extra en la película La ventana Indiscreta, es un estampa del caracter y genio del famoso cineasta. De cómo en aquel escenario pequeño podía llamar la atención de oídos curiosos y desarrollar un drama.
Dispuesto a emular aquella gracia me armé de valor y un poco de talento istriónico para probar en un ascensor de Lima, mi propia historia.
El escenario que elegí fue el de una galería de Gamarra. Ahí estarían las personas más corrientes de Lima. Me dije a mi mismo: 'Sin un vendedor de pomadas y brebajes es capaz de mantener en suspenso a toda una muchedumbre a su alrededor que esperan con curiosidad la fórmula secreta que les habia prometido, por que yo no??. El ascensor no era muy grande, cabían como máximo 12 personas y yo no estaría solo. Tenía a mi amiga con quien me desvolvía muy bien y me sentía cómodo. Mi otro aliado era la curiosidad del peruano, que poseía aquella tendencia a mirar y oir lo ajeno que quizá dió origen a la tan famosa chapa "sapo".En este ascensor debían haber sapos.
En mi mente había un dilema sobre qué y cómo abordaría dentro del ascensor a mi amiga y empezaría con el relato al estilo Hitch. ¿sería capaz de fingir por tanto tiempo?. Debía tomar una desición ya que la puerta del ascensor acababa de abrirse. Ingresamos dentro y de mis labios surgió lo primero que se me ocurrió (luego festjaría esta suerte):
"Fabi, has escuchado la historia del Elevador de Hitchckot", le pregunté en voz alta por que quería que oyera el resto de personas dentro que se dirigian al primer nivel.
"No, nunca, haber...cuéntame"
"Ok, te lo contaré. Se trata de un director famoso de cine que le gustaba bromear en los ascensores. Subía a uno con un amigo y le decía muy asustado: 'Fue horrible, había sangre sangreee" y la gente dentro del ascensor se interesaba por la historia y mientras subian más Hichckot seguía con el suspenso: "Había sangre por todos lados.."
Mientas le narrava a mi compañera en el ascensor la historia acerca de un cineasta en un asensor pude apreciar cierta curiosidad de los presentes. Ese hecho me puso nervisoso y no podía inprovisar el siguiente paso. "¿La historia acabaría ahi?",me pregunte a mí mismo. En ese momento se abrió la puerta del 3 piso y mi amiga me sacó a empellones. Al salir, oí decir a un joven de alrededor 26 años : "Hey, termina con la historia, pues".
Lo había logrado, mi júbilo era notable y no hubiera funcionado si mi amiga no me hubiera sacado del brazo de aquella tribuna donde ya empezaba a sudar y mi improvisada historia se acercaba más al final. Fue una experiencia muy graciosa observar el comportamiento de la gente. Aquellos lugares cerrados donde nadie se habla y todos se miran, donde todo es silencio y rumor de ascensor pueden ser el escenario de una pequeña anecdota como la mía o quizá una investigación profesional acerca de lugares públicos. Pero, por ahora, esta es sólo mi pequeña historia del elevador.
Lo había logrado, mi júbilo era notable y no hubiera funcionado si mi amiga no me hubiera sacado del brazo de aquella tribuna donde ya empezaba a sudar y mi improvisada historia se acercaba más al final. Fue una experiencia muy graciosa observar el comportamiento de la gente. Aquellos lugares cerrados donde nadie se habla y todos se miran, donde todo es silencio y rumor de ascensor pueden ser el escenario de una pequeña anecdota como la mía o quizá una investigación profesional acerca de lugares públicos. Pero, por ahora, esta es sólo mi pequeña historia del elevador.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
