Nadie, absolutamente nadie ha decido nacer en esta época. Sin embargo, en algunos momentos de nuestra imperfecta vida, hemos albergado en nuestro secreto ser, el firme deseo de haber nacido antes. Y este es mi caso, ¿la razón? Pues me hubiera gustado haber nacidos unas décadas antes para no estar sometido al dominio de una computadora conectada a Internet.
Cuando mi padre trajo la computadora a mi casa, entró en nuestras vidas como algo positivo y práctico: no tendríamos que pagar altas sumas por una simple hoja impresa, y despejaríamos nuestras mentes haciendo dibujitos en Paint. Sin embargo, años más tarde mi computadora recibió, como si en toda su robótica vida estaría esperando por aquello, su complemento perfecto: La Internet. Desde el primer día en que recibimos al nuevo huésped en mi sala, todo cambió. La mesa de mi cuarto ya no era tan atractiva para estimular mi estudio, el mouse se convirtió en una llave mágica con poderes intergalácticos y poco a poco perdí el arte de escribir a lapicero, además, debo confesarlo, si en mi familia no fuéramos 4 las personas que luchamos para el uso de Internet, posiblemente habitaría en la red.
El problema no pasa solo por que Internet me resulta divertido. Tampoco responde a que no puedo vivir sin que no haya leído el último comentario en el hi5. Yo bien podría renunciar a todo aquello . Lo único que me obliga a siempre sumergirme en los mares informáticos es que todo el mundo tiene acceso a ello: todos se mantienen informados sobre lo que sucede en el mundo. Cada segundo, cada momento a través de la Internet uno se entera de las ultimas noticias, de hechos fabulosos y, por qué no, también del nuevo chisme del colegio, de la Universidad, del trabajo Todo ello provoca la sensación de aislamiento. Si no has revisado tu correo en una semana, luego es muy probable que no te hayas enterado de que hubo una reunión en casa de tu amiga a la cual iría la chica que te gusta, de que ya es muy tarde para acudir a la entrevista de trabajo de la empresa a la que mandaste una solicitud con tu curriculum adjunto.
Al dedicarle tanto tiempo a la Internet, uno va dejando de lado algunas prácticas. El mas grabe en mi caso fue la lectura tradicional en mi humilde mesa. Imagino a muchos que quisieran dedicarse el día completo a leer un libro o ponerse a escribir ininterrumpidamente sin los perjudiciales rayos del monitor, pero no, la computadora espera y no usarla genera la sensación de no aprovechar oportunidades.
¿Qué hubiera sido de algunos escritores si hubieran sido expuestos al uso de Internet?. Imaginen a Mempo Giardinelli seducido por una adolescente que conoció en el Chat de Terra, o imaginen a Borges dejando de lado su proyecto de Ficciones por ponerse a comentar en el Hi5 de una bailarina de tango. Imaginen también a Bryce Echenique copiando la tarea del colegio de un Blog. Por todas esas razones, me hubiera gustado nacer antes de la era del computador.

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