Lujo de "Historias de cronopios y famas” con tres cuentos inéditos de la famosa obra. Por otro lado, en Cuba recuerdan que “en las noches habaneras, abriéndose paso entre periodistas, Julio Cortázar lograba trasladar su osamenta fosforescente a El gato tuerto. Ahora hay allí una silla vacía. Sin gustar de la frases huecas, de veras que cuando Julio se fue, nos quedamos más pobres” y es más memorable la impresión que Gabriel Garcia Marquez sintió al verlo:“Era el hombre más alto que se podía imaginar, con una cara de niño perverso dentro de un interminable abrigo negro que más bien parecía la sotana de un viudo, y tenía los ojos muy separados, como los de un novillo, y tan oblicuos y diáfanos que habrían podido ser los del diablo si no hubieran estado sometidos al dominio del corazón” (El Dominical)

No hay comentarios:
Publicar un comentario